Paraná en creciente, F. Godoy Cruz

Rotas las compuertas del cielo
e hinchadas las fuentes del abismo
desbordan las aguas
de su cauce
e irrumpen violentas, bermejas,
irascibles.


Viene nomás –dijo el islero
contemplando la lenta e
inexorable
creciente incontenible.

Viene nomás –en resignada
entrega
vio sumergido el ganado, la plantación,
el rancho.

Ausente el pájaro, el animal
el niño,
sólo el silencio sobre el reflejo
líquido.


Erizado su lomo
ocre, cruel, enmarejado,
como revuelco de víboras
en celo,
convulsivo reptil
de nuestro cauce,
invade costas,
sorbe islas,
carcome el suelo.


Cómo espuma el odio
centra tanto verdor,
tanta barranca,
contra tanta escama solar
desparramada.
Embravecida baba de serpiente,
parición de rayas y camalotes,
arrastra el caudal a peces,
a víboras
y ramas
que bogan putrefactos, podridas,
sibilantes.


La muerte y él

Cosa difícil de hacer
como volver a la vida peces
y que así puedan nadar otra vez
en mi sopa de pescado.

La muerte y yo...
y siempre Dios contra todos.
Un pie en el tren
y otro en el anden, ardiendo...

Me he puesto grande, ya ves
sólo le pido a la vida que no me duela
y no estar aquí si cae mas mierda del cielo.

Miro a mis pies y por distracción
recorto mis uñas secas, no son mías ya...
Te digo adiós para bromear -"que el señor te rebendiga!"-

No sirvo y nunca serví para tristes despedidas
Pobre mi amor! Bendito amor! Va saturando un pañuelo...

La larga sombra que vi es la de mi pasado
un paraíso de amor que viví en el corazón del infierno...

Y nunca mas... (ella sigue allí)
ya nunca mas tendré miedo... (luz crepuscular).
Cuando esa luz que crece en mi
sea la que domine el cielo...

Me va alumbrando la luz de los que no respiran...


Indio Solari

kerouackerouackerouackerouackerouac!

Expulsar Pensamientos Airados

Hagan lo que hagan
digan lo que digan, en el
pasado, ahora, todo, deja
que rebote en la roca
de tu alegría (tu espejo).
(…)
De veras, deja que rebote en
la roca de tu alegría,
porque eres
inocente.

(Libre)
Deja que rebote en la
roca de tu alegría el
frío, frótate las manos,
toma infusiones calientes de café
té o hierbas, abalánzate sobre tu
cuaderno de CRIATURA DE LA MEMORIA

con todo y cada unos de los Tics de la Memoria.

Pessoa al paso (como si tal cosa)

El ideal del anarquista es la libertad, la igualdad por la libertad, y la fraternidad por la igualdad en la libertad. Fíjese bien: lo que hay de igualdad  en el sistema anarquista no acompaña la libertad, proviene de ella. Para que pueda haber un sistema intermedio entre el sistema burgués y el anarquismo, y para que por él se pase suavemente hacia el anarquismo, ese sistema intermedio tiene que contener más libertad que el sistema burgués. Si no fuera así,  no es un paso hacia el anarquismo, sino una simple sustitución del sistema burgués por otra cosa, o equivalente, si no hay acrecentamiento de libertad, o peor, si hay decrecimiento.  (…)

Pero lo peor es que no apareció todavía ningún sistema que pueda ser considerado intermedio entre el capitalismo y el anarquismo, que no sólo sea superior en materia de libertad al capitalismo, sino que siquiera le sea equivalente. El socialismo y el comunismo se basan en la idea de igualdad, despreciando la de libertad.

Fernando Pessoa
El banquero anarquista (texto para una proyectada edición corregida)

La madre (Latinoamerica, Calle 13)

Soy lo que dejaron,
soy toda la sobra de lo que se robaron,
un pueblo escondido en la cima,
mi piel es de cuero por eso aguanta cualquier clima.
Soy una fábrica de humo,
mano de obra campesina para tu consumo,
frente de frio en el medio del verano,
el amor en los tiempos del cólera, mi hermano.
El sol que nace y el día que muere,
con los mejores atardeceres.
Soy el desarrollo en carne viva,
un discurso político sin saliva.
Las caras más bonitas que he conocido,
soy la fotografía de un desaparecido.
Soy la sangre dentro de tus venas,
soy un pedazo de tierra que vale la pena.
soy una canasta con frijoles ,
soy Maradona contra Inglaterra anotándote dos goles.
Soy lo que sostiene mi bandera,
la espina dorsal del planeta es mi cordillera.
Soy lo que me enseño mi padre,
el que no quiere a su patria no quiere a su madre.
Soy América latina,
un pueblo sin piernas pero que camina.

Tú no puedes comprar al viento.
Tú no puedes comprar al sol.
Tú no puedes comprar la lluvia.
Tú no puedes comprar el calor.
Tú no puedes comprar las nubes.
Tú no puedes comprar los colores.
Tú no puedes comprar mi alegría.
Tú no puedes comprar mis dolores.

Tengo los lagos, tengo los ríos.
Tengo mis dientes pa` cuando me sonrío.
La nieve que maquilla mis montañas.
Tengo el sol que me seca y la lluvia que me baña.
Un desierto embriagado con bellos de un trago de pulque.
Para cantar con los coyotes, todo lo que necesito.
Tengo mis pulmones respirando azul clarito.
La altura que sofoca.
Soy las muelas de mi boca mascando coca.
El otoño con sus hojas desmalladas.
Los versos escritos bajo la noche estrellada.
Una viña repleta de uvas.
Un cañaveral bajo el sol en cuba.
Soy el mar Caribe que vigila las casitas,
Haciendo rituales de agua bendita.
El viento que peina mi cabello.
Soy todos los santos que cuelgan de mi cuello.
El jugo de mi lucha no es artificial,
Porque el abono de mi tierra es natural.

Tú no puedes …

Você não pode comprar o vento
Você não pode comprar o sol
Você não pode comprar chuva
Você não pode comprar o calor
Você não pode comprar as nuvens
Você não pode comprar as cores
Você não pode comprar minha felicidade
Você não pode comprar minha tristeza

Tú no puedes comprar al sol.
Tú no puedes comprar la lluvia.
(Vamos dibujando el camino,
vamos caminando)
No puedes comprar mi vida.
La tierra no se vende.

Trabajo en bruto pero con orgullo,
Aquí se comparte, lo mío es tuyo.
Este pueblo no se ahoga con marullos,
Y si se derrumba yo lo reconstruyo.
Tampoco pestañeo cuando te miro,
Para que te recuerdes de mi apellido.
La operación cóndor invadiendo mi nido,
¡Perdono pero nunca olvido!

(Vamos caminando)
Aquí se respira lucha.
(Vamos caminando)
Yo canto porque se escucha.

Aquí estamos de pie
¡Que viva Latinoamérica!

No puedes comprar mi vida.

Otra vez la tierra

Yo tampoco sé nunca por qué me maravillas.

Te voy mirando y siento que mis ojos son húmedas semillas transparentes,
que dentro de ellos duerme tu silencio más grávido
y pares la granada de candor del rocío.

A veces tiendes desde tu vientre mineral más oscuro
el ademán sonámbulo invisible del imán, mano de tu memoria, y me acaricias.
Entonces cuento a todos que tú me has recordado,
que en mi barba se mueve tu corazón como un humo levísimo
y como un sueño que anda me fundo en el crepúsculo.

Me quedo viéndote lagrimear añares en la iguana,
crecer desde su cáscara de ananá madurando
y es como si sintiera moverse entre mis manos
amarillenta y vieja y melancólica la yema del otoño.

Hay noches en que el hombre vaciándose en un grito
parte como con sangre medio a medio tu monte.
Entonces te posee entre los griteríos de los pájaros,
llena de sed la boca, el pelo de hojarasca estrujada,
sorbiéndote la piel hasta endulzarse entero.

Lejos, entre en viento y la escoria cariada de la piedra, en La Poma,
te ablandas en la lana leve de los pastores.
Yo les hablo escarbando lo que callan. Les digo que te olviden
y ellos desde sus calles solas miran enmudecidos
el pedregal que cavan las uñas de sus muertos.

Otros días estallas en sus pechos cantando,
los mojas con tu savia golpeándolos con flores coloradas,
los paras en la danza con que te enguirnalda su alegría,
te hacen enternecer y te enamoran
hasta que yacen todos embriagados.

Tú, dormida,
los amamantas como a tu primer hijo, todavía.


Nunca sabré por qué me maravillas.

Manuel J. Castilla

Kundera ~ The unbereable lightness of being

(…) De la confusa mezcla de estas ocurrencias, crece ante Teresa una idea blasfema de la que no puede librarse: el amor que la une a Karenin es mejor que el que existe entre ella y Tomás. Mejor, no mayor. Teresa no quiere culpar a Tomás ni culparse a sí misma, no pretende afirmar que pudieran quererse más. pero le da la impresión de que la pareja humana está hecha de tal manera que su amor es a priori de peor clase de la que puede ser (al menos en su caso, que es el mejor) el amor entre una persona y un perro, esa extravagancia en la historia del hombre, probablemente no planeada por el Creador.
Es un amor desinteresado: Teresa no quiere nada de Karenin. Ni siquiera le pide amor. Jamás se ha planteado los interrogantes que torturan a las parejas humanas ¿me ama?, ¿ha amado a alguien más que a mí?, ¿me ama más de lo que yo le amo a él? Es posible que todas estas preguntas que inquieren acerca del amor, que lo miden, lo analizan, lo investigan, lo interrogan, también lo destruyan antes de que pueda germinar. Es posible que no seamos capaces de amar precisamente porque deseamos ser amados, porque queremos que el otro nos dé algo (amor) en lugar de aproximarnos a él sin exigencias y querer sólo su mera presencia.

Y algo más: Teresa aceptó a Karenin tal como era, no pretendía transformarlo a su imagen y semejanza, estaba de antemano de acuerdo con su mundo canino, no pretendía quitárselo, no tenía celos de sus aventuras secretas. No lo educó porque quisiera transformarlo (como quiere el hombre transformar a su mujer y la mujer a su hombre), sino para enseñarle un idioma elemental que hiciera posible la comprensión y la vida en común. (…)